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FORMAR
[conocer para reaccionar]
MALI
Arte y artesanía como pasaporte de regreso
Dambele Mambi sobrevive gracias al comercio. Sueña con despegar hacia Europa. Algún día, él vende todas sus mercancías para este viaje en busca de una vida mejor. Después de irse de Malí, atraviesa Argelia, e intenta cuatro veces desde la costa marroquí, llegar al viejo continente por el mar. Salvo y sano de estas peregrinaciones en naves improvisadas, vivirá dos años en el desierto. La esperanza que lo anima: pasar por el territorio español de Melilla ubicado en Marruecos [1]. En el otoño del 2005, tras los asaltos desesperados y repetidos de varios millares de emigrantes sub-saharianos quienes trataban de entrar en Europa, los gobiernos marroquí y argelino repatrian a Dambele y a muchos otros Malienses. Las condiciones de regreso a Bamako, la capital de Malí, son dramáticas; pero menos todavía para una veintena de compañeros de viaje quienes encontraron la muerte en el desierto durante la llamada repatriación, menos grave también que la muerte de tantos otros derribados o ahogados quienes se no levantaron más en el camino hacia el nuevo paraíso europeo... Otro lugar, otra esperanza, otra lucha
Dambele recuerda: “Te
dejan allí con un una pequeñita cantimplora de agua a 500
Km. de todo, no hay pueblos, ¿Cómo podemos hacer? Los militares
marroquíes nos arrancaron el teléfono móvil, el dinero,
todo.” Uno de sus amigos esconde su teléfono móvil
apagado, sino no hubieran podido comunicar con RFI
[2]
y el país, y, por tanto, ser salvados. Aún menos hubieran
podido testimoniar sobre lo que vivieron.
A
su llegada a Bamako, Aminata Traoré, la fundadora de Regreso-Trabajo-Dignidad
(RTD)
viene a esperarles. ¡Alto! Ella no quiere que ellos regresen allí
y va a ayudarles para que encuentren una solución aquí,
en Malí. Piensa que el aprendizaje de una profesión en los
talleres les permitirá vivir con dignidad y en su casa. Así,
en sólo un año de existencia, RTD ha vuelto a dar esperanzas
a muchos reprimidos con el apoyo de asociaciones locales. Ahora confeccionan
objetos artesanales y creaciones artísticas; para algunos cuadros,
para otros collares o bolsas. No son artistas, pero al contacto de Aminata
y Malika Traoré, sus formadoras, ellos emprenden el camino. Por
eso Dambele hoy dice: “Paradójicamente lo que nos impulsó
a partir, fue quizás la esperanza de volvernos a nuestro país.
Ahora, gracias a Aminata, tenemos una situación satisfactoria.
No queremos volver más a Europa.” Tantas humillaciones, tantos
rechazos... ¡Basta! ¡Estos ex-emigrantes rechazados de Europa
quieren reconquistar su dignidad! Dambele dice enojado: “La gente
cree que permanecemos con los brazos cruzados ¡No es verdad! Nos
queremos quedar a vivir aquí, pero la pobreza nos impide hacerlo.”
[1] Hay dos enclaves españolas en Maruecos: la segunda, Ceuta, también es la blanca de los emigrantes. [2] RFI : Radio Francia International
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