| Tierra de refugio, tierra
abastecedora, tierra de acogida pero sobre todo tierra de vida
Durante el año 2008, el derecho
a la vivienda va a volverse oponible en Francia. A partir de un
reconocimiento teórico, con vocación universal, la
garantía para cada ciudadano de tener acceso a un techo para
resguardarse, protegerse, construir su porvenir, va a revestir la
forma muy real de una ley, que la justicia tendrá que defender
en adelante.
A primera vista, y en un ataque de ironía
fuera de lugar, mucha gente podría ver en eso una manera
juiciosa de guardar nuestra ventaja en el dominio social, frente
a “estos” pueblos asiáticos de campesinos sin
tierra, de mendigos de los barrios de chabolas, animados por luchas
con aspectos muy primarios.
Pero no se puede fingir que lo primario
en estas luchas no es más que las necesidades que les hacen
nacer: tener acceso a la tierra para trabajar en esta y alojarse.
La tierra como espacio vital en cierto modo (sin necesariamente
ver en esta expresión cualquiera dimensión ecologista…)
Estos hombres y estas mujeres luchan para
esta primera etapa, tan decisiva, este reconocimiento teórico
y a veces simbólico de sus derechos básicos, previo
a cualquiera iniciación de un sentimiento de ciudadanía.
También sería dar prueba
de arrogancia y considerar un poco fácilmente como universales
los valores llevados por el Occidente. Porque en materia de derechos
cívicos como de ventajas sociales, no es el más competitivo
y quien ofrece lo
menos quien supera a los demás, sino el mejor postor
quien lleva con él a los demás en un arrebato de progreso.
Pues, ¡que formidable impulso de
esperanza para estos pueblos comprometidos en reivindicaciones ciudadanas,
en algún sitio más al este, de Karachi a Manila, en
el corazón de este gran Oriente que forma Asia!
David Millet
Militante FDH Avignon
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