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FORMAR
/ HAITI – REPUBLICA DOMINICANA
Escuelas comunitarias para la “solid’Haití”
Hoy día, pequeño curso sobre las migraciones en la escuela comunitaria de Los Platanitos [1] en República dominicana. Pero hoy, no hay libros, sólo un pariente haitiano presente para contar su historia. En un país dónde la segregación casi oficial con los haitianos o los dominicanos de origen haitiana es muy fuerte, la asociación Onè Respe [2] ha creado, desde 1996, escuelas comunitarias. El objetivo: que se superen los prejuicios tan aferrados y que “se cree un espíritu de solidaridad entre los niños”, como lo explica Joel Valerio, miembro de la ONG. Hoy, son cerca de 500 alumnos de 1 a 12 años, repartidos en 4 escuelas, que gozan de una enseñanza de calidad. La finalidad es clara: proporcionar sólidos conocimientos escolares y multiculturales, así como una apertura de espíritu, pasaporte necesario para alcanzar la plenitud. Ciertos niños tienen vergüenza de ser haitianos Estas escuelas representan una bocanada de aire para numerosos niños. Más allá de la precariedad diaria y de un medio ambiente familiar frecuentemente violente, éstos son víctimas de un rechazo permanente. Porque los inmigrantes haitianos constituyen una mano de obra barata para los sectores agrícolas y turísticos dominicanos, sufren las peores segregaciones. Desde pequeño, aunque nacieron sobre el territorio, se les niega la nacionalidad dominicana. La doctrina del jus soli [3], que garantiza esta nacionalidad con la presentación de un certificado de nacimiento en suelo dominicano, está efectivamente cuestionada cada día. Los funcionarios rehusan expedir los preciosos documentos al ver un color de piel demasiado oscuro o al oír un acento español dudoso. Siguen siendo víctimas de este rechazo a lo largo de toda su infancia.
Y es contra esta discriminación que las escuelas comunitarias luchan. Están convencidas de que una educación multicultural constituye la base de la aceptación del otro. Es por eso que, cada mes, los alumnos trabajan sobre un tema preciso: intercambios en el sector cultural, discriminación anti-haitiana, inmigración… El prinicpio que les guía siempre es un trabajo constante alrededor del reparto y de la lucha contra el racismo. Así, se celebra de manera permanente a los actores importantes: Luther King, Gandhi, o aún Toussaint Louverture [4], héroe nacional haitiano. Todas estas jornadas representan la oportunidad para los alumnos de cuestionarse sobre la segregación, sus causas, sus manifestaciones, y sus consecuencias sobre las poblaciones más vulnerables. “Todo el mundo aprende. Los alumnos de los profes y los profes de los alumnos” subrayan los 10 enseñantes, entre los cuales la mayoría fue reclutada en los bateys [5] cercanos. El trabajo sobre la juventud es primordial Dirigir la enseñanza a los jóvenes no es anodino. De hecho, es durante la infancia que los individuos interiorizan más los prejuicios. Pero cuidado, las escuelas comunitarias no son guarderías. Desde su primer año, se les enseña a los niños a que comparten todo, juguetes, comidas, actividades… Así, al crecer, se familiarizan con los valores de solidaridad, de reparto, o aún de “vivir conjunto”. Pero existe una paradoja: es en este momento también que se cotejan a la violencia, la segregación y al rechazo. Además, participan en las charlas informativas [6]. Son para ellos la ocasión de hablar de prácticas diarias que sufren o a las cuales participan.
Pero la ONG no se limita a este papel pedagógico. A través de la red de educación infantil comunitaria, hace propuestas al gobierno para que se mejore el contenido de los programas escolares. Así estas escuelas tienen vocación a convertirse en ejemplo. No sólo con la calidad de la enseñanza que proponen, sino también con el formidable impulso de solidaridad y de tolerancia que inician en las poblaciones. One Respe está convencida: “el racismo mata el amor, divide al pueblo, destruye la democracia” cuando las escuelas comunitarias construyen un nuevo vínculo social. No son los 2 000 niños, haitianos y dominicanos, que pasaron por los bancos de estas escuelas, quienes dirán lo contrario.
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