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COOPERAR
/ INDONESIA
Citadinos y campesinos unidos para
crear una fuerza política popular
Cerca
de 500 militantes indonesios han unido sus voces en este 5 de julio de
2007 contra la ley
de inversión votada en marzo por el Parlamento indonesio. Viendo
las cifras, la movilización puede parecer modesta. Ella esconde
sin embargo la nueva alianza entre fuerzas sociales, hecha posible gracias
al contexto de obertura democrática del país. Una movilización original por una democracia naciente
La movilización del
jueves 5 de julio es original en el sentido que en una mañana,
los manifestantes han combinado tres acciones. Una manifestación
clásica primero en el centro de Jakarta, desde el monumento nacional
hasta la Corte constitucional. Los campesinos con sombrero tradicional
cónico, los obreros mostrando sus reclamaciones en pancartas, los
estudiantes levantando el puño, las mujeres… todos desfilan
en medio de las torres azules del banco de Indonesia. El contraste campo/ciudad
es impactante y simboliza las inigualdades de las riquezas en el archipiélago.
La manifestación se apresura, las banderas de sus organizaciones
ondean, y Bella
Ciao suena, en bahasa,
retomada de memoria por los manifestantes. Dos horas más tarde,
a la llegada a la Corte constitucional, comienza una serie de discursos
por los miembros de las principales organizaciones presentes. Todos tienen
solidamente bajo el brazo un expediente que representa su esperanza: una
solicitud que ellos depositan esa misma mañana a la Corte para
que ella examine la ley, que ellos juzgan no conforme a la constitución
de la República de Indonesia. En la redacción de su petición,
ellos han recibido el apoyo de los abogados de la Asociación indonesia
de ayuda judicial y de los derechos humanos (PBHI
[2]).
Ellos esperan todavía al día de hoy una respuesta de la
corte. Los comienzos de una fuerza política popular
Esas reivindicaciones cruzadas entre los diferentes movimientos sociales, especialmente entre movimientos rurales y urbanos, han empezado durante una manifestación en mayo de 2006. Iwan Nurdin de KPA [4] nos habla de eso: “Por primera vez, el movimiento obrero que es más estructurado que el movimiento campesino por razones históricas, ha hecho de la aplicación de la reforma agraria una de sus lemas principales.” La manifestación del 5 de julio se inscribe en la continuidad, y constituye una prueba de que una fuerza política popular capaz de pesar en el debate esta en gestación en la nueva Indonesia democrática.
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